60 años del Mini original

Tal día como hoy, un 26 de agosto de 1959, la British Motor Corporation (BMC) mostró al público su creación, el Morris Mini-Minor. Un modelo de pequeñas dimensiones que buscaba dar respuesta a una época convulsa en Reino Unido.

Y es que la crisis del Canal de Suez en 1956 había llevado al gobierno de aquel país a imponer un racionamiento del petróleo, por lo que la BMC vio la necesidad de un vehículo con un consumo de combustible reducido. Pero también con un precio de adquisición asequible.

El Mini es obra del diseñador e ingeniero Alec Issigonis que diseñó un vehículo para cuatro persona con una longitud de 3,05 metros; con las dimensiones mínimas necesarias para una familia tipo británica. El maletero cubicaba 195 litros, mientras que el precio de venta en su lanzamiento fue de 496 libras esterlinas.

Desde su lanzamiento se comercializó como Austin Seven y Morris Mini-Minor, ambos se diferenciaban en la parrilla, los embellecedores de las ruedas o la gama de colores. Los dos montaban un motor cuatro cilindros y 848 centímetros cúbicos montado en forma transversal en la parte delantera que generaba 34cv.

En 1960 la BMC lanzó el Mini Van, una furgoneta con carrocería cerrada, mientras que también apareció similar a esta, la versión Estate, pero con ventanillas de cristal y la parte trasera dividida en dos puertas. Está versión también se comercializó como Morris Mini-Traveler y Austin Seven Countryman . En 1961 se lanzó una versión pick-up y en septiembre de ese año, llegó una de las más mítica, el Mini Cooper.

John Cooper fue un afamado ingeniero amigo de Alec Issigonis que le propuso convertirlo en un vehículo deportivo. BMC le autorizó a desarrollar una serie de 1.000 unidades con un motor 1.0 litros y 55 cv de potencia. La buena aceptación de esta versión les llevó a desarrollar otra con 70 cv. En 1963 llegó la primera victoria en mundial de rallies. El finlandés Rauno Aaltonen se hizo con el Rally de Montecarlo. Le siguieron las victorias en dicha prueba en 1964, 1965 y 1967.

En agosto de 1964, BMC presentó otra versión del clásico Mini concebido originalmente para uso militar. Se llamó Mini Moke y su orientación era la practicidad. Un modelo descapotable sin puertas que tuvo éxito como en EE.UU o Australia en las zonas costeras.

Hacia 1967 el Mini fue puesto al día con un nuevo motor, de 998 cc. que rendía 38cv y 1969 llegó el Mini Clubman, con 11 cm más de longitud que la versión Estate, reemplazando a los Morris Mini-Traveler y el Austin Seven Countryman. Ese año se dejó de producir el Mini Cooper siendo sustituido el Mini 1275 GT que desarrollaba 59 cv con un motor de 1.3 litros. También se introdujeron otros cambios, como las ventanillas convencionales sustituyendo a las deslizantes o que las bisagras de las puertas quedaban ocultas.

En España también se produjo el Mini de la mano de Authi, entre los años 1967 y 1976. Sin embargo, tras la compra de su fábrica por Seat la producción cesó. Se produjeron unas 140.000 unidades y el precio de venta al público en España en un primer momento fue de 120.000 pesetas de la época.

Entre 1980 y 1983, la gama de modelos se racionalizó, dejándose de producir las versiones Clubman, Estate y Van. Solamente quedaba el modelo original con un motor 1.0 litros que rendía 40cv. En 1986 se fabricó la unidad 5 millones. En 1990 volvió el Mini Cooper, esta vez con un motor 1.3 litros de inyección.

Durante 1991 se presentó el Mini Convertible y no fue una idea del fabricante precisamente. Un distribuidor de Mini en Baden (Alemania) había recortado el techo de uno y el resultado fue satisfactorio. Rover Group, propietaria en aquel momento del Mini tomó la idea, compró la maquinaria a este distribuidor y fabricó entre 1993 y 1996, 1.000 unidades.

Rover Group fue finalmente adquirida a principios de 1994 por BMW y el Mini pasó a sus manos, mostrando un prototipo de una nueva versión en el Salón del Automóvil de Frankfurt de 1997. Los trabajos verían la luz en el nuevo Mini moderno que se lanzó en 2001.

La producción del modelo clásico cesó en el año 2000, con 5,3 millones de unidades fabricadas.

Diego M.

Carspotter y amante de los clásicos.

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