Así se ha restaurado el Volkswagen Golf II Pikes Peak 1987

Volkswagen tomó por última vez parte en la carrera de montaña Pikes Peak con un Golf II bimotor en 1987. Ahora esa unidad ha sido restaurada, justo en el momento que Volkswagen se plantea batir el récord de Pikes Peak con un vehículo eléctrico.

El Golf II Pikes Peak está equipado con dos motores de 1,8 litros procedentes del Golf II GTI de 16 válvulas, capaces de producir un máximo de 652cv, cada motor está equipado con un turbocompresor KKK de 1,6 bar de carga y un peso total de 1.020 kilogramos. Ambos motores están equipados con su propia transmisión de carreras Hewland, el Golf puede manejarse con tracción a las cuatro ruedas, o con solo tracción delantera o tracción trasera.
Durante la carrera de 1987, el piloto Jochi Kleint parecía estar a punto de lograr el mejor tiempo pero solo unas pocas curvas antes del final, se vio obligado a detener el vehículo porque era incontrolable. Un pequeño orificio había perforado la boquilla de lubricación, se había formado una grieta y había provocado la rotura de la junta.

Ahora con motivo de la nueva participación de Volkswagen en esta mítica carrera, un equipo de restauración, al mando del ingeniero Jörg Rauchmaul, se puso manos a la obra para recuperar este Golf bimotor; con la premisa de conservar la condición original del vehículo, renovándolo tecnológicamente para que fuese nuevamente apto para circular.

Incluso antes de que comenzara el trabajo de restauración, Jörg Rachmaul reconoció que tendría que recibir información detallada del ingeniero de diseño original, Kurt. Bergmann: “Aunque el Golf II Pikes Peak tiene una estructura similar a los vehículos de producción en serie, tuvimos que contactar con Kurt. Bergmann en Viena para pedir información importante y datos relacionados con la tecnología”, dijo Rauchmaul.
Restaurar este vehículo de competición era singularmente complejo en algunas partes, por ejemplo algunas piezas de goma se fabricaron a medida y generaron problemas de disponibilidad.

El paso del tiempo se había notado en el Golf, el revestimiento de espuma de seguridad en el tanque se había desintegrado y entró en el sistema de suministro de combustible cuando intentaron arrancar el vehículo, pero por suerte no dañó el sistema, lo que hubiera sido una grave avería del sistema de inyección DIGIFANT.

La última parte de la restauración eran los dos motores: “Deben estar sintonizados entre sí de tal manera que funcionen de forma sincronizada para proporcionar potencia, de lo contrario el vehículo será inestable e imposible de controlar en el asfalto”, explicó Rauchmaul.
Su objetivo era que los motores estén sintonizados entre los 240 a 260cv, no generando la potencia total que tenían en 1987 (652cv), con la intención que la restauración sea duradera y no tenga problemas de fiabilidad, dejando la potencia total en unos 500cv.
El sistema de refrigeración de los dos motores es realmente complejo, ya que se alcanzan temperaturas en el habitáculo de 60º C, lo que es un infierno para quien lo pilote. La parte trasera de la carrocería también sufría el calor del motor trasero y no fue modificada por exigencia aerodinámica. Para evitar esto el ingeniero del diseño original ideó un sistema que inyectaba agua al radiador con objeto de rebajar la temperatura y mejorar la eficiencia del sistema.

Todo un despliegue tecnológico y de ingenio mostraba aquel Golf II Pikes Peak. Volkswagen ha decidido volver con un monoplaza, también bimotor que genera 680cv, pero esta vez eléctrico, el I.D. R Pikes Peak, la fecha elegida para el asalto al récord es el 24 de junio, veremos si tienen más éxito en esta ocasión.

Así se ha restaurado el Volkswagen Golf II Pikes Peak 1987
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Diego M.

Carspotter y amante de los clásicos.

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