Mercedes-Benz SL 107: un roadster de éxito

En la primavera de 1971 Mercedes-Benz presentó un nuevo “roadster”, el SL 107. Este vehículo daba continuidad a una serie de deportivos descapotables que el fabricante alemán llevaba lanzando desde la década de los ´50, quizás uno de los más mítico fue el SL 113 “Pagoda”. Aunque la historia del SL 107 parecía ser la de un modelo más en el momento de su lanzamiento, fue producido durante más de 18 años, lo que habla por sí solo del éxito.

Para esta tercera generación, Mercedes se propuso mantener las líneas de diseño tradicionales pero incorporar los avances del momento; para aumentar la seguridad por ejemplo, se aumentó el tapizado del salpicadero, los interruptores y palancas eran deformables en caso de impacto, el volante contaba con un amortiguador o el depósito de combustible se instaló en el eje trasero siendo protegido para evitar su fractura en caso de accidente; se diseñaron las lunas para que aerodinámicamente favorecieran la evacuación de agua y las luces delanteras y traseras tienen un diseño que les permitía una visibilidad mayor.

Tampoco Mercedes se olvidó de aumentar el confort, en el SL 107 se ofrecía la posibilidad de incorporar un techo duro removible para las estaciones del año más duras y que le daba una imagen de coupé. Aunque no todo fueron elogios en este sentido, hubo quejas por la incomodidad de las plazas traseras, creando una nueva versión llamada SLC, una versión coupé alargada con mayor espacio interior.

El Mercedes SL 107 medía 4,39 m de largo, 1,79 m de ancho y con el techo cerrado medía 1,30 m de alto. En su lanzamiento en Europa se presentó únicamente el modelo 350 SL con una motorización de 200cv; hacia la primavera de 1973 el modelo 450 SL fue también comercializado en este mercado, este tenía una potencia de 225cv. Ambas motorizaciones eran V8, la primera vez que Mercedes usaba estas motorizaciones en la gama SL.

En el verano de 1974 se lanzó una versión de acceso, denominada 280 SL, esta utilizaba un motor seis cilindros en línea que desarrollaba 185cv y podía elegirse en versión con cambio manual de 4 velocidades o automáticas de 3; esta motorización (M 110) nació de la necesidad de ofrecer motorizaciones más eficientes para responder a la crisis del petróleo de 1973. En 1980 se lanzaría un modelo más potente, el 500 SL, con 240cv.

En 1981 Mercedes decidió finalizar la producción de la versión SLC y decidió poner al día al SL, exteriormente estas versiones se distinguen por el pequeño alerón trasero en caucho. La modificaciones también incluyeron elementos como una caja de cambios de 5 velocidades, la motorización M 110 fue optimizada y la 350 SL desaparecía en favor de una nueva, la 380 SL, con 218cv.

En 1985 llegó la última puesta al día, el modelo 280 SL era sustituido por el 300 SL, con una motorización de 188cv y todos los motores podían equipar de forma opcional un catalizador, las normativas de emisiones comenzaban a ser más severas. Apareció un nuevo modelo, el 420 SL, con una motor V8 que rendía entre 218cv o 204cv con catalizador. Aún llegaría la versión con mayor cilindrada, destinada únicamente a los mercados de EE.UU, Australia y Japón; el 560 SL incorporaba un motor 5.6 litros pero únicamente rendía 230cv, la razón es que necesitaba incorporar un sistema de control de emisiones para poder ser comercializado en EE.UU., lo que reducía sus prestaciones notablemente.

En 1989 llegaría su fin, su sustituto fue el SL 129, durante esos 18 años que estuvo en producción en la planta de Mercedes en Sindelfingen, 237.287 fueron producidos, más que su sustituto.

Diego M.

Carspotter y amante de los clásicos.

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