Probamos el Citroën C3 Aircross

Citroën nos presentó el primer C3 en 2001. Dicho utilitario fue muy bien acogido entre la gente, con muchas unidades vendidas. Conocimos versiones algo diferentes del modelo, como la XT-R, una versión campera del Citroën C3 que tenía los paragolpes en contraste, suspensión algo más elevada, barras de techo, protecciones frontales y traseras, etcétera.

Coincidiendo con la segunda generación, llegó el C3 Picasso, un monovolumen pequeño pero práctico, que nos ha dado paso al nuevo C3 Aircross, ya que las cifras de ventas de los monovolúmenes cada vez son inferiores.

El nuevo Citroën C3 Aircross es un SUV urbano de tamaño contenido, desarrollado en conjunto con el Opel Crossland X, con el que comparte plataforma y motores en varias de sus versiones, incluso ambos son fabricados en la misma factoría, en Figueruelas (Zaragoza). Como mide 4.15 metros, está a medio camino entre un utilitario y un compacto, como también le ocurre al Crossland X y al Peugeot 2008, pero que cuenta con un amplio equipamiento equiparable al segmento de los compactos.

 

El diseño del Citroën C3 Aircross tiene un aire de familia muy reconocible: nos recuerda nada más verlo a los últimos diseños de la marca francesa. Por supuesto, en esta ocasión contamos con elementos diferenciales de la versión del utilitario, aunque el frontal es prácticamente idéntico. Ambos tienen las ópticas partidas, seña de identidad de la marca. Por supuesto, destacan los trazos simples y juveniles, y los paragolpes y pasos de ruedas en contraste con el color de la carrocería, elementos que comparte con la versión normal del C3. La principal diferencia de las dos carrocerías se centra en el pilar C y la caída de techo en la zona del maletero, teniendo el C3 Aircross una tercera ventana más amplia que la de su hermano C3, aunque está vinilada en un color según el acabado elegido.

 

Si continuamos con el diseño, quizás lo que mas sobresale es la personalización que puede tener el modelo. Desde los colores de la carrocería, pasando por el techo en otro color, las carcasas de los retrovisores, marcos de las ópticas delanteras, un detalle en diferentes llandas, etcétera. Aunque en el C3 se siguen manteniendo los Airbumps, unas molduras de plástico que Citroën colocaba en las puertas de anteriores vehículos, en la versión Aircross han sido eliminados y ya no forman parte del coche, ni como accesorio opcional.

Los acabados disponibles en España son 4: Live, Feel, Shine y una versión especial Rip Curl basada en el acabado Feel con detalles estéticos diferentes.

Nos ha sorprendido la diferencia de equipamiento entre acabados, ya que el nivel básico (Live) no incorpora de serie aire acondicionado, pero sí tiene sensor de luces (encendido automático de luces), radio con Bluetooth y USB, regulador y limitador de velocidad, etcétera. El Aire acondicionado en este acabado es un paquete (Pack Live), que unido a los faros antiniebla, cuesta 1100€.

El segundo nivel de acabado se llama Feel y suma a la lista de opcionales el Pack Live completo, el pack color negro (que añade barras de techo, una paragolpes diferente, otras llantas…, aunque opcionalente tenemos packs de otros colores) y una pantalla táctil de 7 pulgadas, entre otros. Adicionalmente tenemos el Pack Feel que añade navegación, climatizador automático, Mirror Screen (CarPlay, Android Auto y MirrorLink), unas llantas de aleación de 16” diferentes, y Citroën Connect Box, que es el servicio de asistencia de Citroën en la consola de luces del techo, junto con el botón S.O.S.

El nivel de acabado más alto se llama Shine y entre el equipamiento tenemos casi todo incluido de fábrica. Por ejemplo, aparte de todo lo anterior, contamos con asientos traseros deslizables y abatibles, entrada y arranque sin llave, alerta de cambio involuntario de carril, freno de emergencia en ciudad, indicador de descanso, reconocimiento de señales de tráfico, retrovisor interior electrocrómico, etcétera.

Nuestra unidad estaba configurada con el acabado Shine, el más alto disponible en la gama del C3 Aircross. La configuración de color elegida era “Breathing Blue” con el techo en el color de la carrocería y el paquete de color blanco, que añade las barras de techo y los retrovisores en color blanco para dar un contraste de color a la carrocería y hacerlo más divertido. Opcionalmente se puede elegir el pack plata que sustituye el color blanco por un color plateado. Como extras añadidos al equipamiento de serie en este acabado, contaba con el Pack Techno que añade un punto de carga inalámbrica en la consola central, y unos altavoces mejorados y con el Pack Shine, que añade el Grip Control, del que hablaremos más adelante. Además esta unidad cuenta con Head-Up display, en el que se motraba el límite de velocidad de la vía, así como la velocidad a la que circulabas y las indicaciones del navegador GPS si estaba en funcionamiento. Los sensores de aparcamiento trasero se venden como accesorio pero se puede elegir otro pack que tiene cámara de visión trasera, sensores de parking delanteros y traseros y detector de ángulo muerto.

El interior es lo esperado en este tipo de coches: correcto pero normal. No destaca por su calidad, puesto que la gran mayoría de plásticos del habitáculo son de tacto duro y cuenta con numerosa cantidad de plástico en color negro piano, que se llena de huellas con la mirada. Los paneles de las puertas son completamente de plástico a excepción de la parte donde apoya el codo que es de la misma tela que los asientos. Nuestra unidad tiene tapicería “Rojo Urban” con “Tejido 3D Quartz gris oscuro”, que incluye unos detalles en rojo en los asientos, volante y aireadores. Los asientos son cómodos, pero el tejido no es nada suave, incluso puede llegar a molestar al apoyar el brazo en el reposabrazos si llevas una camiseta de manga corta (que únicamente dispone el conductor, el acompañante no tiene ese lujo).

Nos han gustado los múltiples huecos portaobjetos de los que dispone el coche, pero por el contrario, nos ha parecido muy malo el uso de la pantalla para manejar el aire acondicionado, ya que hay que desviar la vista de la carretera para dar múltiples pulsaciones a la pantalla para ajustar el aire a la temperatura deseada, al no contar con teclas físicas para este trabajo.

El motor que hemos probado es el ya conocido PureTech de 1.2 litros de cilindrada y que rinde 110CV en esta ocasión, aunque se pueden elegir otros motores tanto diésel como gasolina. Unidos a este equipamiento podemos optar por el mismo motor de 110CV y cambio automático, por el 1.2 PureTech de 130cv y cambio manual y 1.5 BlueHDI de 100CV manual o 120CV  automático. Todos ellos cuentan con 6 velocidades y el automático es de tipo convertidor de par desarrollado por Aisin.

En nuestra prueba, el motor de 110cv de gasolina estaba unido a un cambio manual de 6 velocidades que tenía un tacto muy poco preciso, incluso haciendo complicado la correcta entrada de las marchas en algunas ocasiones.

Aunque el funcionamiento del cambio de marchas no nos ha gustado, el motor nos ha parecido más que correcto para el uso diario. Al ralentí y a muy bajas vueltas no es escucha prácticamente nada, lo cual es un punto a favor, pero en cuanto pasamos las 3000 vueltas se empieza a escuchar un leve sonido aunque tampoco es desagradable. El motor cuenta con 205Nm de par desde las 1750 vueltas y los cv se entregan íntegramente a 5500 revoluciones. Es una cifra de par realmente buena para tener únicamente 1.2 litros de cilindrada y 3 cilindros.

La dirección es muy suave (incluso demasiado) y no transmite absolutamente nada, incluso es difícil a veces conocer cómo va a reaccionar el coche, pero te acostumbras rápido y luego se hace cómodo. El coche está pensado para que sea lo más cómodo posible conducirlo, no para ninguna conducción deportiva.

Durante los más de 2500 kilómetros que recorrimos a bordo del Citroën C3 Aircross, el consumo fue bastante bajo, de únicamente 5.6 litros de ordenador. El coche homologa 4.7l de consumo medio mixto, lo que es bastante cercano, ya que hemos llevado ritmos alegres durante casi todo el viaje y hemos entrado en bastantes ciudades. La velocidad máxima homologada es de 188km/h y tiene una capacidad de depósito de 45 litros de gasolina.

 

Aunque no hemos salido fuera del asfalto, es interesante comentar el funcionamiento del Grip Control. Ya que este modelo no cuenta con la posibilidad de equipar una tracción 4×4 (como tampoco tu gemelo Opel Crossland X), equipa una función llamada Grip Control, que tras abonar la cantidad de 1000€ en este acabado, cuenta con un mando en la consola central de gran tamaño para poder configurarlo. Tiene 5 modos y lo que hace el coche es modificar el comportamiento del ESP. El modo estándar es el habitual para carretera, modo nieve (que se desactiva automáticamente al superar los 50KM/h, modo Todocamino (transmite la máxima potencia a la rueda que más adherencia tenga en ese momento, y funciona hasta 80KM/h), modo Arena para circular por suelos blandos (hasta 120KM/h) y el modo ESP Off que desconecta por completo el ESP y Grip Control. También tenemos un botón para el control de descenso, que frena el coche en cuestas con una pendiente prolongada a baja velocidad.

El C3 Aircross con acabado Live y motor PureTech (1.2 litros) de 82CV y 5 velocidades cuesta 14.250€ (16.700€ la versión 1.5 BlueHDI de 100CV). La versión Feel que es la más equlibrada parte de 15.850€ con el mismo motor de gasolina, pero se puede elegir el motor Puretech 110CV con 6 velocidades por 17.400€. El diésel en este acabado cuesta 18.300€ el motor de 100CV y únicamente está disponible el cambio automático de convertidor de par con el motor diésel de 120CV, costando 20.550€. En el acabado más caro, Shine, tenemos más opciones. El más económico es el de gasolina de 110CV, que cuesta 19.800€, mientras que si lo queremos automático tendremos que pagar 22.300€ o 20.400€ por el manual de 130CV. La versión diésel de 100CV son 20.700€ pero si lo queremos automático, la única opción es el 1.5 BlueHDI de 130CV por 22.950€. Todos estos precios llevan algo de descuento.

El C3 Aircross es el nuevo SUV de Citroën que ha llegado con un diseño muy juvenil y divertido, un amplio equipamiento y unas opciones de personalización realmente grandes. El precio es bastante contenido en las versiones de entrada: tiene más equipamiento que otros competidores pero los acabados no son su punto fuerte.

 

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Probamos el Citroën C3 Aircross
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Nacho Salvador

Estudiante de ingeniería informática y amante de los coches. Escritor, programador y músico en mis ratos libres.

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