Prueba a fondo del Mazda3 Sedan Skyactiv-G 2.0

En esta ocasión probamos el nuevo Mazda3 Sedán, una berlina 4 puertas de tamaño medio, que representa la última evolución del diseño KODO de Mazda, con una líneas más perfiladas y fluidas que la generación anterior, lo que redunda en una mayor sensación de dinamismo y deportividad.

MODELO PROBADO

El modelo probado se trata de un Mazda3 Sedán con el acabado Zenith, es decir, prácticamente es el más alto que se puede seleccionar, sin contar los packs, y en color “Machine Gray”. La motorización gasolina se trata de la Skyactiv-G 2.0 de 122cv, que además, en esta generación incluye hibridación leve, por lo que obtiene la clasificación medioambiental ECO de la DGT.

EXTERIOR Y MEDICIONES

El Mazda3 Sedán tiene unas dimensiones exteriores de 4,66 m de largo, 1,79 m de ancho y una altura de 1,44 m. Con respecto a la versión de 5 puertas es 20cm más largo que este, mientras que el resto de dimensiones son idénticas, incluso la distancia entre ejes. El maletero marca la cifra de 450 litros y tiene un tamaño adecuado para el segmento que pretende ocupar, siendo muy aprovechable; la única pega es la altura de la boca de carga, algo que es condicionado por el diseño sedán del modelo.

INTERIOR

Pasamos al interior del Mazda3 Sedán que es donde quizás este modelo destaca ampliamente. Primero por la calidad de los materiales usados. Desde la apertura de la puerta del conductor se nota el buen trabajo hecho por Mazda en este sentido, codeándose con los premium alemanes del segmento e incluso, superando a alguno.

El minimalista salpicadero cuenta en la parte superior de plásticos blandos de buenas calidad y también integra un material sintético que recrea la piel, con una sensación suave; las aplicaciones de este material se incluyen también en las puertas.

Los plásticos de la parte inferior de la consola son de tipo duro, pero ofrecen buenas sensaciones al tacto. La única pega es la inclusión de acabados en plástico negro piano, por suerte solo se limitan a la zona de la consola central y en alrededor de la botonería de las puertas.

La instrumentación es de tipo mixto, la dos esferas laterales son analógicas mientras que la central es una pantalla de 7 pulgadas que integra el velocímetro. En el centro se localiza la pantalla de infoentretenimiento de 8’8 pulgadas, que no es táctil; su uso se gestiona con los mandos de la consola central. Su uso es sencillo y responde prontamente, por lo que con un poco de costumbre se puede operar sin perder la atención a la conducción; por otra parte, está la botonería del volante que permite manejar el sistema de audio, el teléfono o el control de velocidad.

Los asientos de esta versión son en tela negra, tienen un diseño deportivo y ofrecen una buena sujección lateral con una dureza media-alta. Se ofrecen opcionalmente, asientos de cuero en piel y calefactados. El conductor puede ajustar la dirección tanto el profundidad como altura, además los cinturones de seguridad ofrecen también regulación; por todo ello, es sencillo conseguir una posición cómoda en la conducción que invita a hacer kilómetros. Respecto al espacio para los ocupantes, es adecuado en la parte delantera, una persona de unos 1,85-90m se encontrará cómoda. En la parte trasera, el espacio es adecuado para viajar dos adultos. Eso sí, sin sobrarles el espacio y en esta versión el acceso en la parte trasera es más agradable que en la 5 puertas.

En cuanto espacio para guardar objetos cuenta con varios comportamientos, así la guantera, tapizada en su interior, ofrece un generoso espacio; el apoyabrazos tiene un espacio con una notable profundidad, añade además un portagafas en el techo, como un pequeño compartimento inferior en la zona izquierda, útil para guardar un mando de garaje por ejemplo. En la consola central incluye una bandeja recubierta con goma como otro apartado con dos portavasos. En este sentido el Mazda3 me ha parecido muy satisfactorio.

MOTORIZACiÓN Y CONDUCCIÓN

La motorización de está versión Skyactiv-G se trata de un motor de cuatro cilindros y 2 litros de cilindrada que anuncia una potencia de 122cv y un par máximo de 213 Nm a 4.000 rpm.

La novedad principal de esta ya conocida motorización, es la integración del sistema Mazda M Hybrid. En concreto, se trata de una hibridación leve, que utiliza un generador reversible que recupera energía durante la frenada y la almacena en una batería de ion-litio de 600 kj de capacidad. El objetivo de la energía almacenada es apoyar la aceleración del motor de combustión. Algo que se percibe principalmente desde parado y apoya también al sistema Start-Stop para que funcione un mayor tiempo. Toda esta tecnología es sentida claramente en las salidas desde parado, resultando un arranque muy suave y ágil; además, este sistema reduce el consumo de combustible en esta operación.

Como se ha indicado la motorización anuncia 122cv de potencia, una cifra de aceleración en el 0-100 km/h de 10,4 segundos y una velocidad máxima de 202 km/h. Durante la prueba el vehículo ha ofrecido una respuesta adecuada a la potencia anunciada, siendo suficiente para realizar una conducción normal. Si queremos tener una respuesta óptima es necesario situarlo entre las 3.500-6.500 rpm.

Lo que no se puede obviar es el carácter de motorización atmosférica, y es que al no tener turbo, toda la potencia se obtiene mediante el “juego” con la caja de cambios de 6 velocidades manual. Así, la última relación esta orientada para bajar revoluciones con el objetivo de reducir consumo y mitigar ruido. En carretera y autovía, si buscamos todo el potencial a este motor, la cuarta relación es la gran aliada para ser más dinámico. Precisamente la caja de cambios es uno de los elementos mecánicos más sobresalientes, tiene un tacto preciso y con recorridos cortos que invita a ser utilizada.

La actual generación del Mazda3 ha abandonado la configuración de suspensión independiente en el eje trasero por una longitudinal. Su ventaja es que minimiza el impacto en el espacio interior, pero dinámicamente es menos destacable.

Sin embargo, Mazda3 Sedán ofrece unos buenos resultados en marcha que hace difícil valorar esta configuración de suspensión como algo negativo; ya que el chasis ofrece un buen comportamiento, la dirección es precisa, el vehículo absorbe correctamente la irregularidades y en paso por curva se presenta ágil y con aplomo. En este punto Mazda ha realizado un buen trabajo para ofrecer una buena experiencia de conducción.

Por último en este apartado tratamos la insonorización del interior. La motorización no es especialmente ruidosa hasta las 4.000 rpm, que es cuando se empieza a notar claramente su funcionamiento. Por debajo de 3.000 rpm es ruido percibido es mínimo, por lo que en autovía a velocidades legales no se siente especialmente su funcionamiento. El trabajo para mitigar el ruido rodadura hacia el interior también es muy bueno.

CONSUMOS

Durante la prueba se han realizado 2.000 km por distintas vías, tanto autopistas, nacionales como ciudad. El resultado obtenido ha sido variable, en vías secundarias a velocidades en torno a los 90 km/h es sencillo obtener consumos de 5-5,5 litros. En autovía, dependiendo de las exigencias del acelerador, se sitúa en torno a 6-7 litros a los 100 km. Mientras que trayectos urbanos es donde se obtienen los consumos más elevados, en torno a los 8-9 litros. Durante la prueba, la media obtenida fue de 6,8 litros a los 100 kms. Un resultado ciertamente notable, en un vehículo gasolina con una cilindrada de 2 litros y un peso de unos 1.300 kg; además, la unidad de pruebas tenía escaso kilometraje y no me he preocupado por realizar una conducción eficiente.

En este sentido se notan los trabajos realizados por Mazda en optimizar los consumos de la motorización. Esta incluye además de la hibridación, sistema de desactivación de cilindros, pudiendo funcionar con dos cilindros en conducción con poca demanda. La transición de este sistema esta bastante conseguido, sin embargo, si se percibe su funcionamiento, principalmente en el paso de dos cilindros a cuatro.

SISTEMA DE INFOENTRETENIMIENTO Y AYUDAS A LA CONDUCCIÓN

La nueva generación de Mazda3 Sedán también trae novedades en sistemas de infoentretenimiento y ayudas a la conducción. Entre las ayudas y elementos de seguridad que incluye el sistema i-Activsense se encuentran los asistentes de frenada con detección de peatones, de aviso de ángulo muerto, alerta de tráfico cruzado trasero, el reconocimiento de señales, aviso cambio de carril involuntario; los avisos se emiten tanto de forma acústica como de vibración del volante, siendo configurable. También incorpora luces o limpiaparabrisas automáticos o el control de las luces de largo alcance, aunque este sistema no me ha convencido su funcionamiento por ser poco preciso.

En cuanto a infoentretenimiento ofrece reconocimiento por voz, sistema de navegación, un sistema de sonido firmado por Bose de 12 altavoces o compatibilidad con los sistemas Android Auto y Apple Carplay. Incluye también, un hud que proyecta en el parabrisas la velocidad, la señales de sistema del reconocimiento o las instrucciones del sistema de navegación. Un sistema que ayuda enormemente a no distraerse de la conducción.

PRECIO Y CONCLUSIONES

El Mazda3 Sedan Skyactiv-G 2.0 122cv Zenith tiene un precio oficial de 27.615 euros, que con los habituales descuentos de concesionarios o de financiación, se sitúa alrededor de los 25.000 euros. Precio que parece ajustado para el nivel de equipamiento que ofrece. Aquellos que no necesiten o busquen tanto equipamiento las versiones inferiores también son muy completas.

La actual generación del Mazda3 es todo un referente en su segmento y puede considerarse un vehículo premium por derecho propio. Aquellos que busquen un vehículo gasolina de potencia moderada, agradable de conducir, disfruten jugando con la caja de cambios y quieran un vehículo con un excelente comportamiento, tendrán en este Mazda un gran candidato.

Por último, ofrece unas buenas cifras en consumos para ser un 2 litros de gasolina y está clasificado con la etiqueta ECO por la DGT, un elemento que ofrece ciertas ventajas fiscales o permite evitar restricciones por contaminación.

GALERÍA

Diego M.

Carspotter y amante de los clásicos.

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